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Educar ¿para qué?

Domingo 8 de marzo. El 60% de los alumnos y alumnas del centro tiene a papá o a mamá en el extranjero, la mayoría en España. Detrás de la emigración viene una familia que se deshace. Me lo cuenta Graciela, la directora de la escuela Champagnat, en el barrio de Empalado Ari, en la paraguaya Caaguazú. Y después le pone nombres y rostros a los chicos y chicas víctimas de una pobreza que empuja a la gente a buscarse la vida y a dejar atrás otras que acaban igual de rotas.

Esta escuela, en la que hemos estado grabando, es el corazón del barrio y, para muchos, la salvación. Empalado Ari es un barrio de tierra y baches, con algunas calles empedradas. Un sitio que tenía mala fama pero al que vinieron los maristas, empeñados en educar al estilo de quien da nombre a la escuela. De esto ya hace 25, cuando venían familias del campo empujadas por la miseria y luego por la industria de la soja. Ay, esa soja que tanto ayuda a los índices de riqueza del país, y tan poco a las humildes familias avasalladas por el avance de los monocultivos que destrozan el medio ambiente a la vez que se hinchan los beneficios de las empresas que, por cierto, pagan poquísimos impuestos. Gracias a este Gobierno.

Bueno, pues pese a todo, y gracias a los sudores de la familia marista y del apoyo de las becas de SED, hay alumnos de la escuela que han salido adelante, que están intentando construir un Paraguay más digno. Me encuentro con Roberto, uno de esos chicos que pudo estudiar y ahora es profesor. Y los ojos le brillan cuando habla de esa oportunidad que no perdió. Y que es feliz trabajando en lo que más le gusta: la educación. Una educación en la que no creen muchos en este país, comenta el hermano Rubén. Por desgracia así es. No es conveniente tener gente formada para, por ejemplo, seguir con esa práctica de comprar los votos cuando llegan las elecciones.  Pero no pasa nada, aquí lo importante es figurar como una democracia ante los ojos de las demás naciones.

Terminamos el día con las misioneras claretianas que buscando estar con los más pobres se vinieron, lógicamente, a Empalado Ari. Aquí tienen clases para adultos y una cooperativa de panadería formada por casi 60 mujeres. Para rematar la jornada, nos fuimos con la hermana Dora a su reunión con la Pastoral del Menor. Ya saben, a semejanza de la Pastoral da Criança brasileña. En un rincón del barrio, bajo un árbol, se instala la balanza y se controla el peso de un centenar largo de niños. Después, leche y pan de la cooperativa. Todavía hay muchos peques desnutridos en el barrio, los niños son de toda la sociedad y los cinco primeros años son decisivos si queremos que crezcan sanos, dice Dora. A lo mejor, digo yo, hay quienes prefieren que crezcan débiles y sin educación para que de mayores no se planteen las cosas y tengan que vender su voto cuando venga alguien a su puerta. Pero  vamos, estas son cosas mías. No me hagan mucho caso.

por Ricardo Olmedo (TVE)

http://blog.rtve.es/pueblo-de-dios/2015/03/educar-para-qué.html

 

 

 

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