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Testimonio Maristas Azules en Alepo. Carta nª 25

Se cumplen cinco años del inicio de la guerra en Siria. Desde la ONGD SED, seguimos muy pendientes la situación del país y la realidad de miles de familias. Continuamos nuestra colaboración con los Hermanos Maristas Azules que permanecen en la zona del conflicto para apoyar a la población siria.

A continuación, compartimos la última carta que mandan desde Alepo:

“Es agradable esta mañana de domingo; un cielo azul, un sol radiante que calienta; la sensación del calor que entró con fuerza hace 2 semanas ha empujado a la gente al optimismo. El ruido de los pájaros ha sustituido el ruido de las bombasal despertar. La electricidad y el agua regresaron durante dos días después de una interrupción total de varios meses. Los habitantes de Alepo han podido lavar la ropa, darse un baño, llenar sus depósitos de agua pues sabenque el abastecimiento de agua y electricidad será temporal como así ha ocurrido en anteriores ocasiones. Lamentablemente, la buena noticia duró sólo unos días. Los francotiradores reanudaron su trabajo sucio matando a civiles inocentes. Nuevamente las granadas de morteros han vuelto a llover en algunas zonas, la tregua ha cesado. El Abastecimiento de agua y electricidad nuevamente ha sido interrumpido. Vuelve a establecerse el régimen de racionamiento: el agua un día por semana y la electricidad dos horas al día. A pesar de todo, esta mañana, todo el mundo tiene una sonrisa en los labios y la esperanza en el corazón.

En los últimos tiempos, los acontecimientos se han ido sucediendo: el éxodo de los sirios por cientos de miles a Europa ha causa tensiones entre los países europeos y entre los habitantes de un mismo país; la ofensiva del ejército sirio para liberar NUESTRA CIUDAD ASEDIADA DESDE HACE 3 AÑOS Y MEDIO por el grupo terrorista Al Nusra; el alto al fuego proclamado, no siempre respetado, en vigor desde 15 días; se trata del estado sirio y un centenar de grupos rebeldes, pero no los dos principales considerados unánimemente como terroristas; rotura de la única carretera (atacada por los grupos armados) que conecta Aleppo al resto del país durante ocho días con como consecuencia la interrupción del suministro de la ciudad de los productos básicos, y esto a pocos días del triste 5º aniversario del inicio de la guerra en Siria.

¿Éste es el principio del fin de la pesadilla? ¿El alto al fuego es el preludio de una solución política que viene? ¿Los países occidentales, abrumados por los millones de refugiados, han decidido acelerar la solución política para detener el flujo migratorio? ¿Podremos finalmente vivir de nuevo en paz entre nosotros, sirios, como hemos hecho desde hace siglos? ¿Hay que ser optimistas y esperar o realistas? Estas cuestiones, por el momento, se plantean a lo largo del díasin respuestas, los sirios en general y los habitantes de Aleppo en particular.

Mientras tanto, nosotros, los maristas azules, continuamos nuestro trabajo de solidaridad con las familias desplazadas con o sin recursos. Rami, uno de nuestros voluntarios, me preguntó el otro día: “¿por qué insistes en decir que somos una asociación de solidaridad y no un organismo humanitario?”. La respuesta es obvia. Para nosotros, Maristas azules, los “beneficiarios” no son meros números en listas; no son seres virtuales a alimentar, alojar y curar; tienen un nombre. Detrás de cada nombre, hay un rostro, hay una persona humana con su pasado, a menudo infeliz o enlutado, sus dramas, sus sufrimientos, sus sueños rotos, su futuro hipotecado; una persona que también tiene deseos y los proyectos. Queremos establecer con ellos una relación que les permitirá mantener, a pesar de todo, su dignidad, su humanidad y una cierta esperanza.

La familia de S. B. no es un número. Ella recibió, hace un mes, un proyectil en su apartamento: Soubhi B. tuvo una fractura de cráneo y del brazo y perdió su nariz. Su esposa, Gina B., ha perdido sus ojos y sus párpados y todos los huesos de la cara; ésta no es más que un magma de carne quemada; su hijo fue asesinado en el acto.

La familia h.r. no es sólo una “beneficiaria”. Ella tiene un pasado doloroso, un presente excesivamente difícil y un futuro incierto. La mamá Lina y sus 9 niños, desplazados y reubicados en una carcasa de edificio, vive en una habitación sin paredes y sin sanitarios, son personas humanas. El esposo ha desaparecido desde hace meses. Para sobrevivir, los niños, los mayores, recogen el plástico y cartón para vender para el reciclaje y los más pequeños recogen el pan de la basura para secarlo y venderlo como alimento para el ganado.

La señora K., viuda, madre de 5 hijos, ha sido dos veces desplazada;su marido fue asesinado por un francotirador al comienzo de la guerra; una de sus dos hijas murió hace un año a causa de la explosión de un proyectil; ella y su hija vienen a pie todos los días a nuestra casa (dos horas de ida y vuelta) para poder tomar una comida caliente. No solo viene a por el almuerzo, también necesita que la miren con amor, alguien que la escuche con respeto y que le acompaña con discreción.

Estos son algunos ejemplos, entre muchos otros, de dramas vividos por las familias desplazadas y / o sin recursos que son atendidos por los maristas azules.

Nuestros diferentes proyectos continúan y se desarrollan. Hemos creado una “cesta” para 244 nuevas familias que ya no tienen los medios para conseguir el pan de cada día. En total, son 800 familias desplazadas que reciben una ayuda mensual: una cesta alimentaria básica, un carrito sanitario completo y, recientemente, el precio de una suscripción mensual de “1 AMPERIO” a los generadores privados que han empujado por toda la ciudad para complementar la electricidad “oficial”. Para la Pascua, cada familia va a recibir un vale para la compra de 1 KG DE CARNE, el alimento escaso se ha encarecido que nuestras familias difícilmente lo pueden pagar.

Desde el programa de “los maristas azules para el alojamiento de los desplazados internos” continuamos la ayuda para albergar a las familias en pequeños apartamentos: 150 familias ya han sido rescatadas, algunas desde hace 3 AÑOS.Ropa, colchones, mantas, bidones de agua y utensilios de cocina se prestan a la demanda cuando hay una necesidad. Una comida caliente es distribuida todos los mediodías a 550 personas.

El apagón en el abastecimiento de agua nos empujó a comprar una cuarta camioneta. Equipadas con un depósito, un pequeño generador, una bomba y manguera, para poder bombear los pozos perforados por toda la ciudad y así llenar los tanques de 250 A 500 litros que hemos proporcionado a nuestras familias. Este proyecto “Tengo sed” es muy apreciado por las familias.

El desempleo, el aumento vertiginoso del costo de la vida y el desplazamiento hacen que la mayoría de los habitantes de Aleppo ya no tengan los medios para curarse. Con el “proyecto médico de los maristas azules”, ayudamos a las familias a comprar una receta, a pagar el precio de las radiografías o los exámenes de laboratorio, a pagar los gastos de hospitalización para un tratamiento o una operación quirúrgica: un centenar de actos médicos son financiados cada mes por nosotros.

Nuestro programa “civiles heridos de guerra” continúa, gracias al voluntariado de médicos y cirujanos y a la cooperación de las hermanas de San José de la Aparición, proporcionamos atención médica gratuita a los civiles heridos de guerra en el Hospital St. Louis.

Nuestro proyecto “gota de leche” distribuye cada mes la leche en polvo a 2700 niños de 1 a 10 años y la leche para lactantes a 275 bebés de menos de 1 año que no son amamantados por sus madres.

Pronto vamos a empezar un nuevo proyecto “los maristas azules para la erradicación del analfabetismo”. En efecto, hemos constatado que los adultos de muchas familias desplazadas no sabían leer ni escribir. Este proyecto les permitirá aprovechar este período de guerra, de desempleo, de vacío para desarrollarse. Seguimos manteniendo los programas “Aprender a crecer” para los niños de 3 a 6 AÑOS, “Quiero aprender” para los niños de 6 a 13 años y “Skillschool” para los adolescentes.

En cuanto a nuestro centro de formación, el m.i.t., son muy apreciadossus seminarios. Lamentablemente, no podemos aceptar más que a 20 candidatos de las 60 solicitudes de inscripción que nos llegan. Hacemos dos talleres/seminarios al mes, con una duración de 3 días para los jóvenes adultos de entre 20 a 40 años para que puedan adquirir conocimientos en diversos temas.

Nuestro equipo de dirección, nuestros 50 voluntarios, nuestros empleados, los médicos, todos los maristas azules trabajan arduamente para que cada uno de estos proyectos sean pensados, planificados, dirigidos y ejecutados de la mejor manera posible, de una manera marista. Pensando y conociendo a los “beneficiarios”, Los trata siempre con respeto y amor, escucha su necesidad y se convierten para ellos en fuente de esperanza.

Les debemos mucho, queridos amigos, por su apoyo, por sus mensajes de solidaridad, sus oraciones y sus donativos.

Pronto celebraremos pascua, la fiesta de la resurrección, la fiesta de la esperanza.

Rami, nuevamente, me ha interpelado diciéndome: ¿qué es esta esperanza que proclamáis en medio de tanta oscuridad y drama que nos asola desde hace cinco años? Yo le respondí, para nosotros, los maristas azules:

Esperar es permanecer cuando todo tiembla.

Es aceptar el riesgo cuando todo está asegurado.

Es proponer una presencia cuando todo parece un sin sentido.

Esperar es seguir siendo habitado por el amor, alimentado por la ternura, animado por la paz.

Esperar es avanzar cuando todo parece bloqueado,

cuando todo parece acabado, cuando todo está condenado.

Es vivir al límite, en la frontera, en la periferia, a la intemperie.

Es una convicción profunda:

“No temas, te llevo en la palma de mi mano.

Hago de ti mi amigo”.

Esperar es decir Magnificat, es fiarse y acoger.

Estás en mi vida y estoy en la tuya,

es una alianza de amor eterno.

Es la esperanza que nos ayuda a superarnos en el don y la dedicación,

a amar más allá de lo que se podía imaginar,

creer con todo nuestro corazón y no sólo con toda nuestra razón.

La esperanza significa que Jesús que se encarnó y murió en la cruz por nosotros,

ha resucitado y él vive en nosotros.

Después de su resurrección, Jesús envió a decir a sus discípulos que los esperaba en Galilea.

Los discípulos estaban tristes y desesperanzados porque Jesús estaba muerto.

Habían perdido la esperanza.

Su cita en Galilea, con Jesús resucitado, les ha dado la esperanza.

Han sabido que después de la muerte, está la resurrección,

y después de las tinieblas, habrá luz”.

 

Feliz Pascua

Nabil Antaki

 

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